Ceuta, 8 de noviembre de 2020.
Llevo varias semanas sin visitar el corazón verde del santuario de San José. Según iba adentrándome por la sena que conduce al manantial mi corazón se alegraba ante las variadas formas, los olores y los colores del valle sagrado tras las últimas lluvias otoñales. Todo luce con un verde intenso y renovado. Da la impresión de que el cambio de piel de la naturaleza ha concluido y el invierno viene acompañado de humedad y frío, pero también de una revitalización del entorno natural.

Los tallos y hojas de acantos asoman de la tierra mojada y del manto de hojas secas, acompañados de los primeros brotes de calas. Todo se sucede siguiendo un despliegue de belleza que cubre todo el arroyo. De los naranjos de la huerta cuelgan los frutos que pronto podremos saborear.

