Cullar-Vega (Granada), 10 de abril de 2025.
He dejado el coche cerca del río Dílar y siguiendo su curso he tomado el camino de Ambrox para visitar un conjunto de olivos centenarios conocidos como “los Doce Apóstoles”. Este camino desemboca en el cementerio de Cúllar-Vega. Se nota la vinculación que tuvo este pueblo con el cultivo del tabaco, pues son numerosos los antiguos secaderos que se conservan a su alrededor, incluso en el mismo pueblo. Uno de ellos ha sido integrado en una vivienda.




Después de desayunar, me he acercado a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo mudejar. Fue construida entre 1532 y 1540 bajo la dirección del maestro albañil Pablo Hernández. Destacan los dos retablos barrocos que acogen a los patronos del pueblo, en especial el retrato de San Miguel.


Los habitantes de Cullar-Vega sienten una especial devoción por la imagen del niño resucitado que procesionan el sábado de Gloria. Precisamente en el domingo de Resurrección tiene lugar una tradición muy peculiar que consiste en tirar petardos al paso de la procesión del Niño Resucitado y la Virgen del Rosario. Esta fiesta fue declarada “de interés cultural, tradicional y religioso”.

Otro de los elementos destacados del patrimonio cultural de Cullar Vega son los cisternas subterráneas. Construidas muchas de ellas en el siglo XVI recogen, almacenan y distribuyen las aguas de los ríos Genil y Dílar.

Escribo estas líneas sentado junto al brocal del llamado “Aljibe Nuevo”. En este lugar escucho el borboteo del agua y huelo el intenso aroma a azahar de los naranjos que rodean esta plaza. Este pueblo transmite mucha tranquilidad.

En la plaza de la Constitución se conserva el aljibe más grande, de planta circular y con una forma que recuerda a una antigua garita.

Otro punto de interés patrimonial son las llamadas “piedras de molinos romanas”. Se encuentran en un parterre situado en el Paseo de la Aurora.

Una vez recorrido el centro de Cúllar Vega, me he dirigido al camino de San Antón y me he topado con el cortijo de la Viña. Ya en el propio camino de San Antón he visitados otros dos cortijos, cuyo origen fue almunias medievales, como los de San Antón y Casablanca. Es una lástima que estos dos últimas no ofrezcan un buen estado de conservación.



Hay muchos elementos patrimoniales muy interesantes en Cúllar Vega. Tendré que seguir explorando sus alrededores. Seguro que me llevo alguna que otra sorpresa.


