Ceuta, 20 de julio de 2021.
Aprovechando que hoy es festivo en Ceuta me he acercado al santuario de la Virgen del Rosario a leer y a escribir un rato. Pasado el intenso mes de las oposiciones he recuperado mis inquietudes espirituales con mayor intensidad si cabe. Me siento muy atraído por este lugar en el que encuentro esa extraña mezcla de soledad personal y compañía de la naturaleza.
Asisto a un continuo ir y venir de aves con sus alegres cantos. No parece inquietarles mi presencia, incluso cuando he leído en voz alta algunos pasajes del libro de Henry Corbin sobre la “Imago Templi”. Alguno ha sentido curiosidad e interés por escuchar las palabras de Corbin. Supongo que el sabio francés nunca llegaría a imaginar que su pensamiento se escucharía en el valle que desemboca en la fuente del agua de la vida custodiada por al-Khidr. Esta fuente está situada en la confluencia de los dos mares y aquí, según cierta profecía, tendrá lugar la reconstrucción del templo realizada por la mano divina, lo que requiere una caballería a su servicio. Los guardianes del templo son aquellos que han sido convocados a emprender la búsqueda del Santo Grial siguiendo un camino propio hasta el castillo en el que se guarda la copa sagrada. Este castillo está gobernado por el “rey herido”. La tierra de su reino está baldía, pues el agua de la vida ha dejado de discurrir por ella. El manantial se ha secado al romperse el eje que enlaza el cielo y la tierra.

Una vez en el castillo, delante del héroe va a pasar un cortejo en el que una doncella porta una copa, que desprende una luz cegadora, y una lanza de la gotea sangre. Esta lanza es el Axis Mundi que conectaba el cielo y la tierra y que al desplazarse a herido al rey pescador.

El Grial es un talismán que debe ser reconocido como el centro o el “sí mismo” del propio héroe, así como debemos entender el castillo como una imagen visionaria del templo interior en el que la diosa es la portadora de la copa sagrada. Si no se llega a comprender lo que tenemos delante, no haremos la pregunta correcta y, de esta forma, el castillo amanecerá vacío, el rey pescador seguirá sufriendo y la fuente del agua de la vida, capaz de recuperar la fertilidad de la tierra, permanecerá seca. Será la visión del héroe, transformado en guardián del templo, la única arma disponible para resacralizar la naturaleza y reconectar el mundo celestial con el terrenal.

En la luz el héroe escucha la voz divina y la recogerá en sus escritos para que pueda animar a otros a emprender su propia búsqueda del Grial. Reconocerán esta luz por su calidez, su limpidez, su blancura y su capacidad de revitalizar todo lo que toca. Te hace sentir vivo y deseoso de agradecer a Dios por su obra, su inspiración y su misericordia. Percibes el aliento espiritual acariciando tu cuerpo y penetrando en tus pulmones perfumado con las fragancias de la naturaleza. Te olvidas del tiempo y el espacio se ensancha hasta abarcar el cosmos. Lo eterno acude a tu mente y tu cuerpo se hace transparente e ingrávido, como si te disolvieras en la naturaleza y formaras parte de una totalidad inabarcable. Sientes que te llenas de amor y que la emoción se desborda mojando tus párpados y entrecortando tu respiración.
El agradecimiento por el don de la vida te lleva a bendecir a Dios. Deseas compartir este amor con los demás, pues sabes que en verdad perteneces a Dios y entiendes que el amor es la fuerza más potente del cosmos y todo lo puede.
