JOSÉ MANUEL PÉREZ RIVERA, ARQUEÓLOGO Y ESCRITOR
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Ceuta, 2 de septiembre de 2022.

Hoy es el Día de Ceuta y, por tanto, festivo en mi ciudad. He pasado cerca de un mes y medio fuera de Ceuta y deseaba de manera ferviente volver a tener contacto con la naturaleza ceutí. Después de desayunar un buen vaso de té moruno, me he acercado al mirador de Beliunex para participar en una actividad de avistamiento de aves rapaces organizada por SEO-Ceuta.

El viento sopla de poniente, lo que favorece que las aves crucen el Estrecho de Gibraltar por este punto tan bello y emblemático de la geografía de Ceuta. El viento arrastra hasta el Estrecho nubes que, con un tupido velo, impide la contemplación de la orilla europea.

Justo delante mía tengo la bahía de Beliunex, un abrigo natural que sirvió en la antigüedad como fondeadero de las naves que atravesaban el Estrecho. Es un refugio ofrecido por el Atlante que sostiene el firmamento haciendo la función de Axis Mundi. Cuando he visto esta mañana su esbelta figura me he estremecido, como me sucede siempre que mi mirada se detiene en su antropomorfa silueta.

En Ceuta somos muy afortunados de tener la oportunidad de observar unos paisajes sagrados y míticos en los que la vida brota con singular fuerza. Yo me impregno de este poder e intento transmitirlo a los demás mediante mis escritos y fotografías. Me gusta pensar que, de esta forma, contribuyo a revitalizar el espíritu de este lugar en una particular simbiosis de la que ambos nos beneficiamos.

Ya han llegado los compañeros y compañeras con los que voy a compartir esta jornada de avistamiento con la banda sonora del Chagra del Senegal, todo un símbolo de la avifauna local.

Las rapaces vuelan alto debido a la falta de viento en este momento. Se forman grupos de entre sesenta a cien ejemplares. Resulta emocionante contemplar esta extraordinaria nueve de rapaces.

Pepe Navarrete explica que los aves regresan en paso postnupcial del norte de Europa para dirigirse a la zona subsahariana. La mayoría de las aves que están pasando son abejerros, pero también se ven algunos milanos y gavilanes. Van saltando de térmica en térmica para dosificar las fuerzas durante un viaje que puede durar enre veinte días y un mes.

En otros momentos se observan grupos de vencejos que abandonan Ceuta hasta la próxima primavera.

Llevamos media hora y ya han pasado más de quinientas rapaces, entre ellas acabo de identificar una calzada.

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