JOSÉ MANUEL PÉREZ RIVERA, ARQUEÓLOGO Y ESCRITOR
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Ceuta, 9 de noviembre de 2025.

Cuando he llegado al mirador de Santo Matoso una aureola rosácea se mostraba entre un mar de nubes y una densa niebla que iba tomando el arroyo del Desnarigado y toda la superficie marina. Según pasaban los minutos se hacía más nítida la distinción entre las nubes y la niebla que se deslizaba sobre el mar empujada por el viento de levante.

 

Entre la niebla se asomó un escuadrón de cormoranes que se dirigían hacia Ceuta. Poco después una frenético cernícalo aprovechaba las primeras luces del día para localizar posibles presas. Acto seguido una pareja de cuervos se acercó hasta la costa y una de ellas se encaramó sobre un poste de la luz, como si estuviera vigilando una posición comprometida. Los siguientes que pasaron ante mi vista fueron un par de alcatraces.

La niebla proviene ahora de occidente. Percibo en mi cuerpo la humedad y mi olfato su intenso olor a mar. La escena resulta fantasmagórica e inquietante. Nada más asomarme al mirador observo un abigarrado grupo de pardelas cenicienta.

Precisamente esta mañana los integrantes del grupo SEO-Ceuta han organizado una jornada de avistamiento de esta especie de aves en su paso migratorio por Ceuta. Nos hemos reunido una veintena de personas y hemos observado grupos de pardelas de unos ciento cincuenta ejemplares, así como numerosos alcatraces y hasta una pareja de halcones peregrinos.

El flujo de paso de pardelas es discontinuo, pero aún así la mañana resulta entretenida dada la variedad de especies de aves que pueden verse en el entorno de la cala del Desnarigado, entre ellas garcetas buyera, charranes patinegros, etc…

Al salir el sol éste destaca el brillo plateado de miles de peces que se asoman a la superficie. La riqueza piscícola de las aguas de Ceuta es la principal razón de la importante población de delfines, de la frecuentación de atunes en otoño y de una rica y diversa avifauna marina.

El manantial de vida no deja de brotar en Ceuta y su entorno. Una gran diversidad de especies beben de ella a borbotones. Yo también me nutro del agua de la vida y de toda la belleza que llega a captar mi mirada.

La ausencia de viento provoca que la bruma se concentre y, de esta forma, resulta más difícil divisar los grupos de pardelas. No obstante, la naturaleza nos divierte ofreciéndonos un espectáculo fascinante, protagonizado por varias gaviotas patiamarillas y un alcatraz que pescan en un cardumen de peces muy cercano a la costa.

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