JOSÉ MANUEL PÉREZ RIVERA, ARQUEÓLOGO Y ESCRITOR
delfin saltando

Ceuta, 30 de octubre de 2023.

Cuando ayer por la mañana preparaba mis cosas para ir a la cala del Desnarigado me vino a la cabeza la idea de que la observación científica estaba corroborando el mito que sitúa en Ceuta y en el Estrecho de Gibraltar la fuente del agua de la vida. No se trata tan solo de la mítica agua de la vida, sino del torrente de “belleza eterna” que no se seca jamás y que nace “del vientre de nuestra Madre Naturaleza” (Ernest Haeckel). Este pensamiento fugaz lo tuve un rato antes de estar observando una explosión de vida en la Punta del Desnarigado. Allí se dieron cita, a primera hora de la mañana, una manada de delfines, alcatraces y pardelas pescando en una nube de peces voladores. Los delfines saltaban mostrando su gracil silueta y los alcatraces se lanzaban como proyectiles al mar para luego quedarse flotando de manera plácida desgustando su presa y reposando la comida. Mientras tanto, las pardelas se arremolinaban sobre el banco de voladores sabedores que estos festines son propios de las costas de Ceuta.

No todas las pardelas se alimentan y descansan en el litoral ceutí, muchas otras forman abultados embolsamientos. La mayoría vuelan a toda velocidad para alcanzar su destino en latitudes más cálidas. En los días de mayor paso de pardelas éstas se cuentan por miles a la hora, con picos de 5.000 o 6.000 ejemplares.

            El extraordinario fenómeno natural del paso migratorio de la pardela cenicienta está siendo estudiado a fondo por investigadores locales y divulgado a través de actividades de avistamiento desde tierra y salida en barco para ver a las pardelas y a otras aves marinas de cerca. En estas semanas de otoño no solo se observan pardelas, sino también alcatraces, charranes, gaviotas patiamarillas y algunas sombrías, además de delfines comunes y mulares, atunes y peces lunas atraídos por la riqueza piscícola de las aguas marinas de Ceuta.

            Ceuta está situada en un paso obligado en las migraciones de rapaces, aves marinas, tortugas, cetáceos, peces, así como de mariposas (Vanesa de los cardos), saltamontes y un largo etcétera. En pocos lugares del mundo se puede apreciar y observar tanta biodiversidad y geodiversidad. Por desgracia, esta realidad es ignorada por buena parte de la sociedad caballa y, lo que es peor, despreciada por nuestras autoridades, más preocupadas en seguir llenado de cemento y hormigón cada rincón del territorio ceutí.

            La transformación de un lugar, del que escribió Homero alegraría por su belleza el corazón de un inmortal, no ha hecho más que acelerarse según avanzaba la historia humana.

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