JOSÉ MANUEL PÉREZ RIVERA, ARQUEÓLOGO Y ESCRITOR
IMG_20230912_071725

Ceuta, 1 de septiembre de 2023.

Con la superluna azul ha habido una confusión. No sé por qué algunos medios adelantaron la fecha de esta superluna al miércoles, cuando en todos los calendarios lunares aparece señalado el jueves, día 31.

Nosotros, nuestra familia, incluida Fati, acudimos a la esperada cita de la salida de la luna. Fuimos a verla al mirador del faro de Ceuta. El cielo estaba límpio, así como el curvilíneo horizonte. El mar estaba en calma y un tono azul, algo más oscuro, lo distinguía del cielo añil de los últimos minutos del día.

No eramos los únicos que deseaban contemplar la luna con la que despedimos el verano climático e iniciamos un nuevo curso escolar. La expectación era máxima antes del “amanecer” de la luna. Una mujer, con la mirada fija en el horizonte, dijo en voz alta: “¡Allí está! ¡Qué bonita!” La luna emergió ofreciendo un intenso color rojizo que recordaba a un pomelo ensangrentado. Su tonalidad rubedo se hacía más apreciable según ascendía delante del cada vez más oscuro telón de la noche.

Yo me afanaba en captar fotografías de la luna, pero también dejaba tiempo, entre toma y toma, para deleitarme observando la belleza misteriosa y mágica de la luna.

Una aureola cobriza rodeaba al satélite de la tierra y se derramaba sobre el mar marcando un surco para avanzar inexorable hacia el Monte Hacho.

Durante un breve instante, la luna adquirió una tonalidad rosácea de una belleza sobrecogedora. Era un fenómeno singular que guardo en la memoria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *